Tinta, Agujas y un Viaje en Barco: Los Curiosos Inicios del Tatuaje Moderno


¿Alguna vez te has preguntado cómo el tatuaje pasó de ser una tradición antigua a la expresión artística que hoy conocemos? Pues, ¡la historia es tan colorida como un buen diseño de manga! Acompáñame en un viaje a través del tiempo para descubrir los orígenes más curiosos de esta práctica.


El Capitán que lo Inició Todo

Imagina esto: estamos a finales del siglo XVIII, y un famoso explorador, el Capitán James Cook, está navegando por el Pacífico. En su travesía, se encuentra con las culturas polinesias, que ya eran unas maestras del tatuaje. Quedó tan fascinado con el arte corporal que llevó consigo a Inglaterra a un hombre de Tahití, Ma’i, quien estaba tatuado de pies a cabeza. Y así, ¡la palabra «tattow» entró al idioma inglés! Se cree que es una onomatopeya que imita el sonido de las herramientas tradicionales de la época.

Tatuajes para la Realeza y los Rebeldes

Al principio, los tatuajes eran vistos como un recuerdo exótico de tierras lejanas, pero pronto se convirtieron en una especie de insignia de estatus para la realeza y la aristocracia británica. El Rey Eduardo VII, por ejemplo, se tatuó un dragón en el brazo durante un viaje a Japón. ¡Un dragón! Imagina la sorpresa. Pero la moda no se detuvo ahí. Su hijo, el futuro Rey Jorge V, también se hizo un tatuaje, compartiendo diseño con el Zar Nicolás II . ¡Parece que las familias reales tienen una debilidad por la tinta!


Sin embargo, los tatuajes no eran solo para la alta sociedad. Los marineros también los adoptaron con entusiasmo, pero con un propósito muy diferente. Usaban sus tatuajes como una especie de diario visual. Un ancla podía significar que ya habían cruzado el océano, un cerdo y un gallo en los pies servían como amuletos de la buena suerte para no ahogarse. Bastante cool, ¿No?

El «Padre» del Tatuaje Moderno

La verdadera revolución llegó con un inventor neoyorquino llamado Samuel O’Reilly. ¿Te suena el nombre de Thomas Edison? Pues en 1891, O’Reilly tomó la idea de la pluma eléctrica de Edison, que servía para duplicar documentos, y la modificó para crear la primera máquina de tatuar eléctrica. ¡Adiós a los dolorosos procesos a mano! A partir de ese momento, el tatuaje se volvió más rápido, más preciso y, francamente, ¡mucho más popular!


Y así, una tradición ancestral de los mares del sur se convirtió en una forma de arte accesible para todos, desde reyes hasta marineros, gracias a un par de curiosos exploradores y un genio de la electricidad. ¡Quién lo diría! ¿Qué tal si la próxima vez que veas a alguien tatuado piensas en los dragones reales y los marineros con cerditos en los pies?

Nota: Ravn J

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